The White Lie!
Cap?tulo 3 - Digan que no es as?
por Walter Rea
El ?xito y la genialidad de cualquier movimiento religioso es decirles a los miembros lo que quieren o?r y asegurarse de que no oigan lo que uno no quiere que oigan. Nada proporciona tantas oportunidades en este campo como la imprenta. Gutenberg no ten?a ni la m?s remota idea de qu? puertas estaba abriendo cuando invent? la imprenta. Desde la Edad Media, cuando la verdad fue encadenada a una pared de la biblioteca para que nadie pudiera sacarla de la b?veda (ni siquiera con una tarjeta de retiro de libros), la humanidad ha tenido que recibir y aceptar lo que los padres de la iglesia le han entregado. Por supuesto, eso era un poco mejor que cuando los padres impon?an el conocimiento con una cerbatana o el mango de una hacha, pero todav?a era una forma de control.
El arte de imprimir habr?a de desarrollarse hasta el punto de que el objeto no era controlar el cuerpo con las armas sino controlar la mente con la letra impresa. Los librepensadores siempre se han metido en problemas. En el tiempo de Mois?s, si cualquiera encend?a fuego por su propia cuenta para gozar de una caliente taza de t? de hierbas en s?bado, era apedreado [stoned], y no en el moderno sentido de la palabra, tampoco. [En ingl?s, to be stoned tambi?n significa estar borracho—N. del T.]. Si, en los d?as de Nehem?as, alguien vagaba por ah? en el mercado de trueques de objetos de segunda mano en s?bado, corr?a el riesgo de que le arrancaran la barba o que le desbaratasen la peluca. A?n en tiempos del Nuevo Testamento, si Anan?as se guardaba unos pocos siclos del diezmo para pagar el alquiler, el te?logo local le dec?a que se cayera muerto—y se ca?a.1
As? lleg? la imprenta. La prensa era mucho mejor en su enfoque; ninguna porquer?a que limpiar, ning?n cad?ver que sepultar. S?lo hab?a que seguir las reglas gemelas: Decirle a la gente lo que uno quiere que oiga; no dejarle o?r lo que uno no quiere que oiga. La primera regla no es demasiado dif?cil, pero la segunda todav?a requiere alguna forma de control. Si la gente no sabe leer, no se le puede alcanzar por medio de la lectura; si sabe leer, podr?a ser alcanzada por lecturas err?neas. La manera en que las iglesias resuelven este problema es endos?ndoselo a Dios. Esa es tambi?n una idea antigua. A menudo, se le ha dado cr?dito a Dios por cosas que no ha hecho; y desde el principio de los tiempos, el diablo ha sido exonerado de cosas que s? hizo. (L?ase sobre Ad?n y la manzana en el relato de la creaci?n en G?nesis).
Los Adventistas no fueron los primeros en construir un sistema, pero tuvieron m?s ?xito que algunos otros. El mercado con el que comenzaron era peque?o y disperso, pero con la ayuda de Ellen, habr?a de crecer y consolidarse. James White era una especie de maestro, y conoc?a el poder de la prensa —especialmente el poder de la prensa controlada, y cu?nto mejor era dejar que Dios la controlara. S?lo hab?a que convencer a los lectores de que Dios estaba escribiendo lo que ellos estaban leyendo (d?ndole as? autoridad) y de que Dios no estaba en lo que se les dec?a que no leyeran. No era una mala idea para un grupo de principiantes. Funcion?, y ha estado funcionando, desde entonces—hasta tiempos recientes, cuando algunas personas tuvieron el valor de bajarse del tren e ir a la parte de atr?s para ver qu? era lo que hac?a moverse a la cosa.2
Esto en cuanto al sistema. Ahora, ?c?mo constru?rlo? ?Qui?n habr?a de escribir en nombre de Dios? Ciertamente James no. Su incursi?n en la escritura habr?a de incluir s?lo cuatro libros, todos ellos copiados en su mayor prte de los de alguna otra persona. Ellen, que s?lo ten?a una educaci?n de tercer grado, no hab?a escrito nada notable todav?a. No era una combinaci?n muy comerciable en una ?poca en que la educaci?n estaba comenzando a hacerse popular. En otra ocasi?n y en otro lugar, quiz?s. Pero, gradualmente, vino el experimento que lo hac?a funcionar todo, la expresi?n m?xima del genio. ?Por qu? no rob?rselo todo, en el nombre de Dios?
Despu?s de todo, se hab?a hecho antes, o al menos as? lo plantear?an los modernos defensores de la fe Adventista como ciento treinta a?os m?s tarde. Se lleg? a decir que Lucas hab?a copiado de Marcos, y que Pablo hab?a estado birlando material de los griegos sin siquiera dec?rselos. Juan el Revelador hab?a robado a los antiguos paganos material para sus ideas, y Judas hab?a hecho otro tanto con algunas de las primeras obras pseudoep?grafas. Hasta se dice que Mois?s, en vez de recibir los Diez Mandamientos de Dios, los tom? de Hamurabi, un antiguo legislador, o hasta de otros antes de su tiempo.3
En los tiempos de Ellen, era natural. Antes de su tiempo, hab?a existido Emanuel Swedenborg, que hab?a tenido visiones para el rey y la familia real alrededor de 1740. Fund? una iglesia y vio muchas cosas que los dem?s no vieron, algunas de las cuales sucedieron. Como Ellen, la dirigente de los Shakers en los Estados Unidos, Ann Lee, no ten?a educaci?n, pero escribi? "testimonios" a los miembros. Tambi?n, como la Sra. White, requer?a "una clase especial de vestido", y "se opon?a a la guerra y al uso de la carne de puerco." En 1792, Joanna Southcott, una empleada dom?stica, hija de padres pobres y con poca educaci?n, se anunci? como profetisa y dijo que en sus trances se le hab?a dicho que Cristo habr?a de venir muy en breve.4
Joseph Smith, el afamado dirigente morm?n, acababa de fallecer en 1844. ?se fue un gran desenga?o, tanto para ?l como para sus seguidores, porque le dispararon y lo mataron. Su viaje fue corto. Naci? en 1805 y muri? en 1844, el a?o en que la Sra. White comenz? a tener revelaciones. Era pobre y desconocido, hasta que comenz? a tener "visiones" y "revelaciones" y a ver y hablar con ?ngeles. Ense?? la Segunda Venida, y sus seguidores habr?an de convertirse en los Santos de los ?ltimos D?as (las otras iglesias eran los paganos o los gentiles). Como los Adventistas, los Santos de los ?ltimos D?as re-escribieron la Biblia a trav?s de su profeta, y Smith tuvo nuevas revelaciones, aunque algunas investigaciones recientes parecen confirmar que el material fue robado.5
La lista no termina. Mary Baker Eddy, la famosa dirigente de la Ciencia Cristiana, tambi?n existi? durante la mayor parte de la vida de Ellen. Aunque ellas difer?an en su modo de pensar, los disc?pulos de ambas cre?an que su profeta era inspirada por Dios y que sus escritos deber?an ser usados para interpretar la Biblia. El notable Charles T. Russell, del Watchtower y los Testigos de Jehov?, tambi?n vivi? durante el tiempo de Ellen. Sus seguidores creen que ellos son la ?nica iglesia verdadera y que todas las dem?s son "Babilonia". Los Adventistas se adhieren a esta ?ltima parte, pero se consideran a s? mismos como la ?nica verdadera iglesia.6
Ellen habr?a de comenzar a tomar material ajeno lentamente. A comienzos de la d?cada de 1840, dos hombres que se hab?an impresionado con el movimiento Millerista eran Hazen Foss y William E. Foy. Se supon?a que, en septiembre de 1844, Foss hab?a recibido una visi?n de que el pueblo del advenimiento, con sus pruebas y persecuciones, estaba en camino hacia la Ciudad de Dios. Se le dijo que, si rehusaba transmitir el mensaje a otros, le ser?a dado al m?s d?bil de los hijos de Dios. Foy tambi?n hab?a estado en contacto con el futuro, y hab?a estado informando acerca ello por escrito y en reuniones p?blicas desde alg?n momento en enero de 1842. Ellen hab?a o?do hablar a Foss en el Beethoven Hall en la ciudad natal de ella, Portland, Maine, cuando era ni?a. Puesto que estaba emparentada con Foy por su matrimonio, no hay raz?n para creer que ella no pod?a haber le?do u o?do hablar de las visiones de ?l, as? como de las de Foy.7
Ahora el marco era perfecto tanto para Ellen como para Dios. Los dos hombres rehusaron promocionar las visiones, y a uno de ellos se le hab?a dicho que Dios se las dar?a al m?s d?bil de los d?biles. ?Y qui?n era m?s d?bil que Ellen? A comienzos de 1842, sin tener siquiera quince a?os de edad, ten?a muchos problemas emocionales y f?sicos, seg?n cuenta ella misma. En 1844, todav?a ten?a problemas. Su confusi?n emocional y f?sica se agrav? por el desenga?o causado por el impulso de Miller hacia la eternidad. Con algunas dudas a causa de su edad y su falta de experiencia, ella tom? la antorcha de las manos ca?das de Foy y de Foss y se lanz? en su primera visi?n.8 Fue casi una copia al carb?n de las visiones que Foy y Foss reconoc?an que Dios les hab?a dado, y era tan fiel al original que garantizaba el ?xito futuro de uno de los casos m?s notables de "pr?stamos" literarios que el mundo jam?s haya visto.
Una edici?n del diccionario de Webster define a un plagiario como sigue:
El que roba los escritos ajenos y los hace pasar como propios... Apropiaci?n o imitaci?n del lenguaje, las ideas, y los pensamientos de otro autor, y su representaci?n como si fueran la propia obra original de uno... El acto de robar obras literarias ajenas o introducir pasajes de escritos ajenos y hacerlos pasar como propios; ladr?n literario.
Por ?spera que parezca, la definici?n caracterizar?a a Ellen a la edad de diecisiete a?os como una ladrona, y continuar?a defini?ndola por el resto de su vida, con enorme ayuda y est?mulo de otros. Parece un juicio muy severo. Muchos de los actuales ap?logos de Ellen White han tratado de desembarazarla de esta situaci?n proponiendo que quiz?s Dios tiene un modelo diferente para los profetas.9 Otros parecen quedar satisfechos con el pensamiento de que "todo el mundo lo hac?a". Parece hab?rseles escapado que con esa clase de l?gica, el cielo ser?a el l?mite en la conducta humana.
Otros quieren creer que "ella no sab?a". Pero ciertamente muchos a su alrededor, a trav?s de los a?os, s? sab?an y estaban preocupados. Uriah Smith, uno de los primeros editores, y por mucho tiempo editor, del Review, sab?a. En 1864, apareci? lo siguiente, sin firma, en la p?gina editorial:
Plagio
Esta es una palabra usada para significar "robo literario", o tomar las producciones ajenas y hacerlas pasar como propias.En el World?s Crisis de agosto 23, 1864, encontramos un trozo de poes?a debidamente titulado "For the World?s Crisis". y firmado "Luthera B. Weaver". Cu?l no ser?a nuestra sorpresa cuando encontramos en este trozo nuestro familiar himno,
"Long upon the mountain weary
Have the scattered flock been torn."Esta pieza fue escrita por Annie R. Smith, y se public? primero en el Review, tomo ii, no. 8, de dic. 9, 1851, y ha estado en nuestro himnario desde que sali? la primera edici?n. Pero, lo peor de todo es que la pieza hab?a sido mutilada, habiendo sido suprimida la segunda y m?s significativa estrofa, a saber,
"Now the light of truth they?re seeking, In its onward track pursue;All the Ten Commandments keeping. They are holy, just and true.
On the words of life they?re feeding,
Precious to their taste so sweet,
All their Master?s precepts heeding, Bowing humbly at its feet."
Pero quiz?s esto habr?a revelado claramente su origen, pues apenas hay alguna clase de gente en la actualidad, excepto los Adventistas del S?ptimo D?a, que tenga algo que decir acerca de todos los Diez Mandamientos de Dios, etc. Estamos perfectamente dispuestos a que trozos del Review o de cualquiera de nuestros libros sean publicados hasta cualquier punto, pero todo lo que pedimos es que se nos haga simple justicia, ?d?ndonos el debido cr?dito!10
La honestidad editorial de Smith tuvo un efecto duradero en el peri?dico. En 1922, cuando Francis M. Wilcox era editor, el Review public? dos breves art?culos sobre el tema del robo. Uno de ellos, sin firma, apareci? en una p?gina editorial bajo el t?tulo "Are You a Plagiarist? If So, Please Do Not Write for the Review"11 [?Es Ud. plagiario? Si es as?, no escriba para el Review]. El otro art?culo corto, titulado "Spiritual Plagiarism" [Plagio Espiritual], por J. B. Gallion, era a?n m?s espec?fico:
Plagio es el acto, por parte de un autor u varios autores, de usar las producciones de otra persona sin darle cr?dito. Por ejemplo, si usted escribiera un art?culo en el cual insertara "The Psalm of Life" [El Salmo de la Vida], o cualquier parte de ?l, y permitiera que pasara bajo su nombre como una producci?n suya, sin darle cr?dito al poeta Longfellow, usted ser?a culpable del delito de plagio. "Bueno", dir?a usted, "todo el mundo sabe que Longfellow escribi? 'The Psalm of Life'". Muchos lo saben, es verdad, pero muchos no. Los que son ignorantes de ese hecho podr?an ser enga?ados f?cilmente; pero, sea que lo sepan o no, eso no disminuye la culpa de usted. Ha tomado lo que no es suyo, y por lo tanto es culpable de robo literario. ?Quiz?s no haya sino unos pocos que caigan bajo la acusaci?n de plagio en el mundo!12
En armon?a con la pol?tica "honesta y abierta" del Review, que parece haber estimulado a los lectores a practicar la honestidad a trav?s de los a?os, hubo tambi?n quienes trataron de hacer que Ellen practicara esa misma pol?tica. Un art?culo en el Review en Junio de 1980 dec?a que una vez que a Ellen se le dijo cu?n err?neo era hacer lo que estaba haciendo, ella dijo que, de ah? en adelante, deber?a d?rsele cr?dito a quienquiera que hubiera que d?rselo. Un lector escribi? al Review pidiendo la fecha de esa notable conversaci?n y reconocimiento. Esta es la respuesta que el resto del p?blico lector nunca tuvo oportunidad de ver:
Usted solicita la fecha en que Ellen White dio instrucciones para que los autores de material citado fueran inclu?dos en pies de p?gina en sus escritos. La fecha de esto fue alrededor de 1909. Usted tambi?n pregunta en cu?les obras posteriores se incluyeron estas instrucciones. El ?nico libro al que se aplicaban estas instrucciones era The Great Controversy, que fue luego re-publicado con estos pies de p?gina en 1911?13
All? lo tiene usted. En 1909, la fecha dada m?s arriba, Ellen ten?a ochenta y dos a?os de edad, y le faltaban seis a?os para llegar a la tumba. En m?s de setenta a?os de robar ideas, palabras, y frases, ni una sola vez hizo ninguna confesi?n espec?fica. Los publicadores hcieron s?lo una declaraci?n vaga y general en relaci?n con una revisi?n de The Great Controversy—y eso s?lo despu?s de que el libro mismo se hab?a convertido en causa de controversia.
Cuando est?n muy cerca de ser descubiertos, la defensa final de los profetas y videntes es decir que Dios les hizo hacerlo, que ellos ven y dicen cosas que otros han dicho, y que ellos pueden verlas y decirlas exactamente en las mismas palabras que otros porque Dios se las dio a ellos primero. Ellos simplemente no se lo hicieron saber a ninguna persona hasta que fueron descubiertos.
Robert W. Olson, el actual jefe del White Estate, asume esta posici?n en un trabajo de septiembre 12, 1978, titulado "Wylie?s Language Used to Describe What She Had Already Seen Herself May 15, 1887". [El lenguaje que Wylie us? para describir lo que ella misma ya hab?a visto el 15 de mayo de 1887]. El documento compara el diario que Ellen escribi? en Suiza en 1887, con una cita del libro de James A. Wylie The History of Protestantism, 1876. Dice as?:14
| Ellen G. White | James A. Wylie |
|---|---|
| Zurich est? agradablemente situada en las riberas del Lago Zurich. ?sta es una noble extensi?n de agua, rodeada por orillas que se inclinan hacia arriba, cubiertas por vi?edos y bosques de pino, en medio de los cuales destellan aldeas y blancas villas entre ?rboles y colinas cultivadas que le dan variedad y belleza al paisaje, mientras en el horizonte distante se ven los glaciares combin?ndose con las nubes doradas. A la derecha, la regi?n est? cercada por las escarpadas murallas de los Alpes Blancos, pero las monta?as retroceden de la orilla y, permitiendo que la luz caiga libremente sobre el seno del lago y sobre la amplia curva de sus encantadoras y f?rtiles riberas, dan al paisaje una belleza que no podr?a igualar ni la pluma ni el pincel del artista. El vecino lago de Zug tiene un marcado contraste con el de Zurich. Sus pl?cidas aguas y so?olientas riberas parecen estar perpetuamente envueltas en las sombras. [ms. 29-1887]. | Zurich est? agradablemente situada sobre las riberas del lago de ese nombre. ?sta ES una noble expansi?n de agua, rodeada por orillas que se inclinan suavemente hacia arriba, cubiertas aqu? por vi?edos y all? por bosques de pino, de entre los cuales aldeas y blancas villas destellan y animan el escenario, mientras en el horizonte distante se ven los glaciares combin?ndose con las nubes doradas. A la derecha, la regi?n est? cercada por las escarpadas murallas de los Alpes Blancos, pero las monta?as retroceden de la orilla, y permitiendo que la luz caiga libremente sobre el seno del lago y sobre la amplia curva de sus encantadoras y f?rtiles riberas, dan una frescura y una espaciosidad a la escena que se ve desde la >ciudad, que contrasta notablemente con el vecino Lago de Zug, en el que las pl?cidas aguas y la so?olienta orilla parecen estar perpetuamente envueltas en las sombras de las grandes monta?as. |
La idea de que Ellen vio todo primero de parte de Dios en las palabras de quienquiera que estuviera copiando no era nueva para Olson. En 1889, en Healdsburg, California, algunos de los defensores de White debat?an con los miembros del grupo ministerial local. Despu?s de mostrar numerosas comparaciones de escritores que Ellen hab?a usado para su material, los ministros de Healdsburg dijeron:
El pastor Healey quiere hacerle creer al Comit? que ella no es una mujer que lee. Y tambi?n les pidi? que creyeran que los hechos hist?ricos y hasta las citas se le dan a ella en visi?n sin depender de las fuentes ordinarias de informaci?n. Obs?rvese que Wylie da el debido cr?dito cuando cita la bula papal y que la Sra. White no lo hace. Ciertamente, es digno de notarse, por decir lo menos, que Wylie, un escritor no inspirado, fuera m?s honesto en este particular que la Sra. White, que afirma que todos los hechos hist?ricos y hasta las citas se le dieron en visi?n. Probablemente, un caso de visi?n defectuosa.15
He aqu? a ministros, presumiblemente creyentes en la inspiraci?n y las visiones, que no estaban dispuestos a aceptar la idea de que Dios hab?a pasado por alto a los medios humanos para alcanzar a la gente a trav?s de Ellen.
Lo que la mayor parte de la gente hace, cuando las cosas en su as? llamado fervor religioso se ponen tan enredadas como lo est?n Ellen y sus escritos, es culpar a Dios. Ad?n lo hizo cuando el diablo enga?? a Eva. El Adventist White Estate intent? esto cuando se le ocurri? la idea de que Cristo mismo estaba plagiando un poquito cuando nos dio la regla de oro en Mateo 7:12. Supuestamente, la obtuvo realmente del rabino Hillel, que hab?a tenido la idea una generaci?n antes.16 Por supuesto, puede ser t?cnicamente correcto que Dios robe, por cuanto se supone que todo es suyo en primer lugar, pero parece una mala lecci?n para el resto de nosotros.
Hay dos razones de por qu? Ellen copi? material ajeno, se nos dice en el documento de 1979 del White Estate. La primera raz?n es que ella no sab?a escribir muy bien. Esto es m?s bien nuevo en los Adventistas, por cuanto por m?s de un siglo han estado citando sus palabras, frases, y p?rrafos palabra por palabra en sus batallas escritas y verbales - siempre declarando cu?n hermosa es su manera de escribir. La segunda raz?n es que Dios dej? fuera del canon mucho material que era necesario para hacer inteligente todo el asunto.17 Con mucha ayuda de su plana mayor, sin embargo, las visiones de Ellen fueron desarrolladas y, para el siglo veinte, se hab?a a?adido mucho m?s al canon de lo que hasta Dios mismo sab?a. Siempre se afirm? que ella nunca a?adi? nada extra al Canon. Pero cuando la gente del White Estate sum? todas las palabras que ella escribi?, ?result? un estimado de 25,000,000 palabras! Los que se especializan en tales cosas dicen que, a?n siendo liberales con los puntos y otras marcas de puntuaci?n, ??sos son muchos c?nones!
En el mismo art?culo de 1979 del White Estate se nos dice que Ellen probablemente era a menudo inconsciente de lo que hac?a.18 En ese caso, debe haber estado inconsciente gran parte del tiempo, porque los miembros del Comit? de Glendale que se reunieron en Enero de 1980 para examinar la acusaci?n de que ella hab?a copiado de muchos m?s autores a su alrededor de lo que otros se hubiesen enterado, o por lo menos admitido, en efecto; dijeron que la cantidad ?era m?s de lo que ellos hab?an sospechado, y que era alarmante!19 El ?ltimo grupo que hab?a andado cerca de ver y de decir lo mismo fue la Conferencia B?blica de 1919. Fue sacada del asunto por su esfuerzo, y su perjudicial informe "se perdi?" hasta a?os recientes, cuando alguien en la b?veda tropez? con el acta de las reuniones. (Spectrum, con todo y su status independiente, public? esta acta en 1979 sin seguir la formalidad de un permiso).20
El Comit? de Glendale de enero de 1980—al que tambi?n hicieron desaparecer tan r?pidamente como fue posible—sostuvo muchas discusiones de alto nivel en cuanto a cu?l ser?a la palabra correcta que deb?a usarse—"tomar prestado", "plagiar", o "parafrasear". Nunca se sugiri? ni se le mencion? a nadie (ni siquiera en el cuarto de ba?o de los hombres durante los recesos) la posibilidad que Ellen podr?a haber robado el material.21 Pero si la definici?n de un diccionario de tomar prestado es aceptable ("tomar u obtener algo con la promesa de devolverlo o devolver su equivalente"), entonces ni ella ni sus ayudantes creyeron jam?s que estaban "pidiendo prestado" nada.
No s?lo se ha negado que ella jam?s tomara nada (hasta que comenz? a acumularse evidencia m?s reciente de que s? lo hizo), sino que siempre se ha dicho que Dios lo hac?a. En 1867, Ellen dijo:
Aunque yo dependo del Esp?ritu del Se?or tanto para escribir mis visiones como para recibirlas, las palabras que empleo para describir lo que he visto son m?as.22
En 1876, habr?a de decir:
En tiempos antiguos, Dios habl? a los hombres por boca de los profetas y de los ap?stoles. En estos tiempos, les habla por medio de los Testimonios de su Esp?ritu.23
Poni?ndose a s? misma y poniendo a sus escritos a un nivel m?s y m?s elevado, dijo en 1882:
Si ustedes disminuyen la confianza del pueblo de Dios en los testimonios que ?l les ha enviado, se est?n rebelando contra Dios tan ciertamente como lo hicieron Cor?, Dat?n, y Abiram.24
Con el correr del tiempo, estas afirmaciones crecieron, hasta que ella fue capaz de excederse a s? misma (1882):
Cuando fui a Colorado, sent? tal responsabilidad por ustedes que, en mi debilidad, escrib? muchas p?ginas para que fuesen le?das en la reuni?n al aire libre [camp meeting]. D?bil y temblorosa, me levant? a las tres de la ma?ana para escribirles. Dios estaba hablando a trav?s de la arcilla. Ustedes podr?n decir que esta comunicaci?n era s?lo una carta. S?, era una carta, pero inspirada por el Esp?ritu de Dios, para poner delante de sus mentes las cosas que me hab?an sido mostradas. En estas cartas que les escribo, en los testimonios que transmito, les presento lo que el Se?or me ha presentado a m?. Yo no escribo ni un art?culo en el peri?dico expresando s?lo mis propias ideas. Ellas son lo que Dios ha abierto delante de m? en visi?n - preciosos rayos de luz que brillan desde el trono.25
Luego continu? preguntando:
?Qu? voz reconocer?an ustedes como la voz de Dios? ?Qu? poder tiene el Se?or en reserva para corregir los errores de ustedes y mostrarles el rumbo que llevan? ... Si rehusan creer hasta que toda sombra de incertidumbre y toda posibilidad de duda haya sido disipada, nunca creer?n. La duda que exige perfecto conocimiento nunca se rendir? a la fe. La fe descansa en la evidencia, no en la demostraci?n. El Se?or requiere que obedezcamos la voz del deber, aun cuando haya otras voces por todas partes a nuestro alrededor inst?ndonos a seguir un rumbo diferente. Distinguir la voz que habla de parte de Dios requiere una seria atenci?n de parte nuestra.26
Un problema aqu? es que Daniel March hab?a escrito a?os antes en su libro Night Scenes in the Bible:
No debemos diferir nuestra obediencia hasta que toda sombra de incertidumbre y toda posibilidad de error hayan sido disipadas. La duda que exige perfecto conocimiento nunca se rendir? a la fe, porque la fe descansa en las probabilidades, no en la demostraci?n.... Debemos obedecer la voz del deber aun cuando haya muchas otras voces clamando contra ella, y se requiere una seria atenci?n para distinguir la que habla en nombre de Dios.27
Los "Se me ha mostrado" se hicieron h?bito, pues la expresi?n habr?a de aflorar una y otra vez.
Se me mostr? que un ?rea que es la causa del deplorable estado de cosas es que los padres no se sienten obligados a criar a sus hijos de conformidad con las leyes f?sicas. Las madres aman a sus hijos con un amor id?latra y consienten el apetito de ellos, a pesar de que saben que perjudicar?n su salud y que por lo tanto traer?n sobre ellos enfermedades e infelicidad....Han pecado contra el cielo y contra sus hijos, y Dios les pedir? cuenta.
Los administradores y maestros.28
Si uno no es dado a sentirse culpable, y quiere gastar un poco de tiempo mirando a su alrededor a las obras de los dem?s, puede que encuentre lo mismo, sin el "Me fue mostrado", en las obras de un escritor anterior que Ellen hubiera le?do o admirado:
Los padres tambi?n est?n bajo la obligaci?n de ense?ar y obligar a sus hijos a conformarse a las leyes f?sicas por amor de s? mismos.... Cu?n extra?o e inexplicable es que las madres amen a sus hijos tan tiernamente que les permitan lo que tienen ocasi?n de saber que puede da?ar sus constituciones y perjudicar su salud de por vida. Muchos ni?os son tra?dos al mundo por estas madres a causa de esta cruel bondad.Los administradores y maestros de escuela.29
Tales pr?cticas pueden ser una de las razones de que el White Estate hiciera la interesante declaraci?n en su grabaci?n de 1980 de que algunas de sus afirmaciones Se me mostr? eran a sabiendas.30 Ahora hay una palabra para usted. Puede significar que una raz?n para que la mayor?a, si no todas, de las afirmaciones "Se me mostr?" en los primeros escritos de Ellen tuviera que ser cambiada era que las ayudantes de Ellen eran conocedoras del problema.
En relaci?n con las "ayudantes", William S. Sadler habr?a de escribir m?s tarde que las investigaciones mostraron que la mayor?a de los m?sticos y magos de los tiempos modernos hab?an tomado la "precauci?n de rodearse de asistentes adiestrados y dignos de confianza".31 M?s tarde conoceremos a algunos de los confiables asociados de Ellen.
Lo que Sadler no sab?a acerca de estos asistentes, sin embargo, es que ellos hasta ayudaron a Ellen a "tomar prestadas" sus visiones. En una de las notables ilustraciones del enga?o en los "pr?stamos", Ellen habr?a de escribir un art?culo en el Review and Herald de abril 4, 1899, que m?s tarde aparecer?a en sus Testimonios para la Iglesia. Dec?a:
En la reuni?n al aire libre de Queensland en 1898, se me dieron instrucciones para nuestros obreros b?blicos. En las visiones de la noche, los ministros y obreros parec?an estar en una reuni?n en que se estaban dando lecciones b?blicas. Dijimos: "Hoy tenemos al Gran Maestro con nosotros," y escuchamos Sus palabras con inter?s. ?l dijo: "Hay una gran ... ".32
Lo incre?ble acerca del art?culo es que el grueso del material fue tomado del libro The Great Teacher [El Gran Maestro],escrito por John Harris en 1836. En consecuencia, ella parece estar esencialmente poniendo las palabras de John Harris en boca de Dios como si fuera su propia visi?n. Pero realmente no es as?. Las palabras que ella copi? fueron escritas en realidad en la introducci?n al libro de Harris por Herman Humphrey, quien, como presidente del Amhurst College, escribi? la introducci?n para su amigo Harris.33
Los modernos Adventistas tuvieron la oportunidad de echar un vistazo a este fiasco en el peri?dico denominacional, Review and Herald, pero en ninguna parte del peri?dico se admiti? que Harris tambi?n hab?a sido enormemente ?til a Ellen cuando escribi? Desire of Ages [El Deseado de Todas las Gentes], Acts of the Apostles [Hechos de los Ap?stoles], Fundamentals of Christian Education [Fundamentos de la Educaci?n Cristiana], Counsels to Teachers [Consejos a los Maestros], as? como otras obras suyas.34 Ninguna pretendida actitud por parte del Review podr?a explicar satisfactoriamente c?mo Harris y su Great Teacher se convirtieron en Dios, el Gran Maestro, a trav?s de Ellen White. Y esta transici?n tuvo lugar m?s de una vez bajo la pluma de Ellen.35
Referencias y Notas
- Donald R. McAdams, "Shifting Views of Inspiration: Ellen G. White Studies in the 1970s" [Puntos de vista cambiantes sobre la inspiraci?n: Estudios sobre Ellen G. White en la d?cada de 1970], Spectrum 10, no. 4 (marzo de 1980): 27-41.
- Robert W. Olson, "Ellen G. White?s Use of Uninspired Sources" [El uso de fuentes no inspiradas por parte de Ellen G. White], fotocopiado (Washington: Ellen G. White Estate, 9 noviembre de 1979), pp. 18-18. Charlas posteriores y fotocopias, que los miembros del White Estate hicieron circular, ampliaron m?s el tema de los pr?stamos b?blicos.
- Dudley M. Canright, Life of Mrs. E. G. White: Seventh-day Adventist Prophet; Her False Claims Refuted [Vida de la Sra. Ellen G. White: Profeta de los Adventistas del S?ptimo D?a; sus falsas afirmaciones refutadas] (Cincinnati: Standard Publishing Company, 1919), pp. 18-31.
- Wayne Cowdrey, Donald R. Scales, Howard A. Davis, Who Really Wrote the Book of Mormon? [?Qui?n escribi? realmente el libro de Morm?n?], (Santa Ana, CA: Vision House, 1977). Este libro da una direcci?n en la que hay tambi?n disponibles grabaciones en cinta sobre el tema.
- Canright, Life of Mrs. E. G. White [Vida de la Sra. E. G. White], pp. 25-31.
- Francis D. Nichol, ea., Seventh-day Adventist Encyclopedia [Enciclopedia Adventista], Commentary Reference Series, 10 tomos. (Washington: Review and Herald Publishing Association, 1976), tomo 10, p. 474.
- E GW, Life Sketches of Ellen G. White [Bosquejos de la Vida de Ellen G. White] (Mountain View; Pacific Press Publishing Association, 1915), pp. 26-31. EGW, Christian Experience and Teachings [Experiencia y ense?anzas cristianas], (Mountain View: PPPA, 1522), pp. 57-61. Jack W. Provonsha, "Was Ellen White a Fraud?" [?Fue Ellen White un fraude?], fotocopiado (Universidad de Loma Linda, Divisi?n de Religi?n, 1980).
- [Uriah Smith, ed.] "Plagiarism"[Plagio], Review, 24 (6 septiembre 1864): 120.
- Francis M. Wilcox, ed., "Are You a Plagiarist?"[?Es Ud. Un Plagiario?], Review 99 (23 de marzo de 1922): 32.
- J. B. Gallion, "Spiritual Plagiarism" [Plagio espiritual], Review 99 (23 de marzo de 1922): 21.
- Carta del Review a [seud.] (29 de julio de 1980).
- Robert W. Olson, "Wylie?s Language Used to Describe What She Had Already Seen Herself" [El lenguaje de Wylie usado para describir lo que ya ella misma hab?a visto]. Ms. #655 autorizado para su publicaci?n, fotocopiado (Washington: EGW Estate (12 septiembre 1978). Esta autorizaci?n del White Estate cita el Ms. 29, 1887 de EGW ("Diary-Labors in Switzerland-8") escrito en Basilea desde l1 de enero al 15 de mayo de 1887; y James A. Wylie?s The History of Protestantism, tomo 1, 1876, pp. 435-436.
- [Healdsburg] Pastors? Union, "Is Mrs. E. G. White a Plagiarist?" ["?Es la Sra. E. G. White una plagiaria?"] Healdsburg [California] Enterprise, 20 marzo de 1889, p. 1.
- Olson, "EGW?s Use of Uninspired Sources" [Uso de fuentes no inspiradas por parte de EGW], pp. 16-19.
- Ibid., pp. 7-9.
- Ibid., p. 12.
- Glendale Committee, "Ellen G. White and Her Sources" [Ellen G. White y sus fuentes], cintas, 28-29.
- [Conferencia B?blica], "The Bible Conference of 1919" [La Conferencia B?blica de 1919], Spectrum 10, no. 1.
- Cintas del Glendale Committee (1980).
- EGW, Selected Messages [Mensajes Selectos], 3 libros. (Wasington: RHPA, 1958-58-80), libro 1, p.
- EGW, Testimonies for the Church [Testimonios para la Iglesia], tomo 4, pp. 147-48. Testimony 27 (1876).
- EGW, ?d., tomo 5, p. 66. Testimony 31 (1882).
- EGW, Selected Messages, libro 1, p. 27.
- Ibid.
- Daniel March, Night Scenes in the Bible [Escenas nocturnas en la Biblia] (Philadelphia: Zeigler, McCurdy & Co., 1923), p. 88.
- EGW, Testimonies, tomo 3, p. 141. Testimony 22 (1872).
- Larkin B. Coles, Philosophy of Health: Natural Principles of Health and Cure [Filosof?a de la salud: Principios naturales de salud y curaci?n] (Boston: William D. Ticknor & Co., 1849, 1851, 1853), pp. 144-145.
- Autorizaci?n del White Estate para publicaci?n, en la sesi?n de la Conferencia General de 1980, en Dallas, Texas. Entrevista de Robert Spangler con Robert Olson y Ron Craybill.
- William S. Sadler, The Truth About Spiritualism [La verdad sobre el espiritismo]. (Chicago: A. C. McClurg & Co., 1923). p 88.
- John Hams, The Great Teacher (Amherst: T. S. & C. Adams, 1836: Boston: Gould and Lincoln, 1870) pp. 14-18: V?ase tambien EGW, Testimonies for the Church, tomo 6, pp. 58-60.
- Ibid.
- V?ase Ap?ndice, tambi?n Review and Herald, abril 2, 1981, "Did Mrs. White 'Borrow' in Reporting a Vision?"[?'Tomaba prestado' la Sra. White al informar sobre una visi?n?] p. 7.
- V?ase EGW, Testimonies to Ministers (Mountain View, Pacific Press Association, 1923), p. 193; John Harris, The Great Teacher, p. 58.
- Robert W. Olson, "EGW's Use of The Great Teacher by John Harris" [O Uso do The Great Teacher de John Harris por EGW], fotocopiado (Washington: Ellen G. White Estate, 10 de Outubro de 1978).
- Walter T. Rea, The White Lie, [La Mentira White], (Turlock, CA: The M. & R. Publications, 1982), pp. 248.